jueves, 25 de noviembre de 2010

LLAMA DE AMOR VIVA - san Juan de la Cruz

Vídeo del poema de san Juan de la Cruz: "Llama de amor viva", cantado por Jesed.

Sí, lo dicen los místicos, todos y todas, cada quien con su historia, estamos llamados a la unión con Dios, para este fin de amor hemos nacido, y por eso nuestra vida es caminar y avanzar, por la noche de la fe, al encuentro con nuestro creador: Al Padre, por el Hijo Jesús, en el Espíritu Santo.

¡Qué gran concepto de la dignidad de la persona humana !





Todo lo que atente contra la vocación al amor y a la vida digna de los hombres y mujeres de este mundo, ofende al Dios amor

Porque Dios, antes que un concepto, es llama de amor, fuego que ilumina, quema, purifica, transforma, libera, nos une consigo por medio de Jesucristo...

Dios, llama de amor viva, ¡quémanos!

Haz que seamos hombres y mujeres de fuego para esta Iglesia de Canarias y de España, que comuniquemos la experiencia quemante del amor a los hombres y mujeres que tu pones en nuestro camino,..

Si queremos encender nuestros corazones en este fuego hemos de buscar a Cristo en el silencio de la contemplación y en la oración, invocar la fuerza del Espíritu Santo, y dejarnos penetrar por el Dios vivo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos inhabita por dentro.

Tomar a Cristo por amigo y hablar con él, contarle nuestras cosas, darle gracias por sus beneficios, pedirle sus bendiciones, adorarle en el misterio de su presencia que nos envuelve por su misericordia.

¡ Qué este fuego del amor queme la malicia de nuestros pecados y egoísmos, nos libere de nuestros vicios e idolatrías, e infunda las virtudes y gracias del hombre nuevo, hecho a imagen de Jesucristo !

Sí, Dios sí puede transformarnos.

¡ Qué este fuego del amor nos impulse cada mañana a amar a nuestros hermanos y hermanas, y a testimoniar a todos y todas la inmensa caridad de Cristo Jesús!

" Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo,..." (Hch. 2, 3)

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